14 de febrero de 2013
Feliz cumpleaños
Cuando escucho este tema recuerdo...
Un beso del pequeño saltamontes.
El 11 de julio... ;)
12 de febrero de 2013
El jardinero fiel. Un tema desaprovechado
He vuelto a ver El jardinero fiel para
poder escuchar in situ la partitura de Alberto Iglesias. La película
me ha decepcionado más que en la primera ocasión. Meirelles parece
que intenta llevar a cabo una denuncia del mal hacer de las
farmacéuticas y lo que debería haber sido el tema principal se
convierte en una excusa para contar una historia de amor y
fotografiar de manera preciosista los paisajes de Kenia -yo al menos
estoy cansada de ese colorido brillante- y a la población plena de
color en una historia que no admite tanta luminosidad.
La estructura de la película falla,
los flashback son repetitivos buscando la lágrima fácil y
produciendo la sensación de quien salta de un lado a otro de la
historia de manera desorganizada. La cámara en mano y sus
movimientos rápidos como de quien ha perdido su control marean y
despistan, no ha sabido utilizarla.
El color, la luz, los paisajes habrían
sido aceptables en otro tipo de historia, tipo Hatari o Memorias de
África.
En cuanto al supuesto mensaje de la
película, a los que conocemos el problema de las malas prácticas de
algunas corporaciones nos decepciona porque, además de no aportar
nada nuevo, no da al tema la suficiente importancia y al resto le
pasará desapercibido al estar tapado por la historia de amor, las
sospechas de infidelidad y la poco creíble protagonista que se pasa
de humanitaria en un papel precisamente poco humano, sin dudas, sin
equivocaciones, sin cansancio... vamos, un personaje totalmente
plano. La pareja perfecta que, sin embargo no habla, no comparte. El
resto de los personajes son más de lo mismo, típicos y tópicos a
más no poder.
Sospecho mucho de las películas de
lágrima fácil porque no dejan lugar a la reflexión ni a una
empatía real con la historia y los personajes.
Un tema desaprovechado en una
situación, también en el año en que se rodó, que merecería la
pena haberlo convertido en lo principal de la película. Si no se
podría haber dedicado sólo a la relación de los protagonistas y
buscarse otro tipo de estratagema para sostener una cierta intriga.
Esta crítica está publicada en filmaffinity.com
El vídeo está en inglés, he preferido una imagen buena. el trailer español no tenía resolución suficiente.
Esta crítica está publicada en filmaffinity.com
El vídeo está en inglés, he preferido una imagen buena. el trailer español no tenía resolución suficiente.
Fragmento de la banda sonora de El jardinero fiel:
9 de noviembre de 2012
Sally Mann y la adolescencia
Ayer
me crucé con un antiguo alumno. Se sentó dos o tres asientos detrás
del que ocupaba yo en el autobús. Guapo, con un toque chulesco,
aparentemente seguro de sí mismo, le oía perfectamente desde mi
asiento hablar con un amigo dándole lecciones, consejos y tomando el
papel de entendido sobre lo que tenía que hacer para sacarse el
carné de conducir. Recordaba perfectamente su voz. No fui capaz de
recordar quién era, ni siquiera, en un principio, qué tipo de
alumno fue, pero después de escucharle, recordaba perfectamente su
voz y sus ademanes, llegué a la conclusión de que fácilmente había
pertenecido al grupo de los macarrillas rebeldes.
Entonces,cuando
aún trabajaba, no me llevaba mal con muchos de ellos, incluso bien
dentro de una relación con mucho de mano izquierda. También
hubo otros con los que no conseguí cruzar la línea que impide vivir
con ellos o desde ellos situaciones lamentables, amargas o incluso de
puro enfrentamiento.
Ya
en Madrid fui a ver la exposición que hay en La Fábrica sobre uno
de los trabajos de la fotógrafa Sally Mann. At Twelve agrupa treinta
y cinco retratos de niñas en torno a los doce años en la década de los 80, los mimos años en los que fotografiamos a ese chaval argelino de expresión dura y amarga. Aparentemente
sencillas no son retratos al uso. Lo que transmiten sus miradas sobre
todo y sus gestos y posturas no es la candidez de la infancia sino el
acercamiento al ser adulto. Según dice el artículo sobre la
exposición hay casos en los que las fotografías están preparadas,
no son espontáneas, pero es lo mismo, Sally Mann transmite emociones
de diverso cariz en todas ellas. Algunas están cargadas de
sexualidad al estilo de Lolita pero lo que todas reflejan es la
inconsciente incertidumbre, a veces el temor o la aparente y casi
excesiva pero todavía no resuelta seguridad en sí mismas, ante su
creciente transformación en adultas.
(Mis fotos desparecieron del blog y éstas de Sally Mann no tienen la resolución adecuada para disfrutarlas, lo lamento)
(Mis fotos desparecieron del blog y éstas de Sally Mann no tienen la resolución adecuada para disfrutarlas, lo lamento)
30 de septiembre de 2012
Democracia ¿dónde estás?
Este blog continúa aparcado mientras sus autora dedica parte de su tiempo a participar en la búsqueda de una democracia de la que duda si alguna vez existió.
Dice Mika Waltari en Sinuhe, el egipcio:
"Yo, Sinuhe, hijo de Senmut y de su esposa Kipa, he escrito este libro. No para cantar las alabanzas de los dioses del país de Kemi, porque estoy cansado de los dioses. No para alabar a los faraones, porque estoy cansado de sus actos....
... y cuanto se ha escrito lo ha sido por orden de los reyes, para halagar a los dioses o para introducir fraudulentamente a los hombres a creer en lo que no ha ocurrido. O bien para pensar que todo ha ocurrido de una manera diferente a la verdad."
No hay más que añadir, es un texto de completa actualidad.
Las fotos son de Alberto de la Madrid https://www.facebook.com/albertodelamadrid
3 de julio de 2012
Vacío. Georg Heym
Última vigilia
Qué oscuras son tus sienes,
tus manos, qué pesadas.
¿Tan lejos ya de mí
que no me escuchas?
Bajo las llamaradas de la luz
estás tan triste y tan envejecida.
Tus labios cruelmente
crispados en eterna rigidez.
Mañana será ya todo silencio,
y quizá esté en el aire
todavía el crujir de las coronas,
y su olor a podrido.
Pero las noches cada año
se vacían aún más.
Aquí, donde yacía tu cabeza
y ligera fue siempre tu respiración.28 de junio de 2012
Bernard Herrmann (6) Final: El cabo del terror, Fahrenheit 451 y Taxi Driver
El cabo del terror (Lee Thompson, 1962)
nos introduce en la pesadilla de un abogado cuya vida tranquila
se ve alterada por la persecución a la que se ve sometido, junto a
su familia, por parte de un delincuente al que hace años llevó a la
cárcel. La película tiene un buen guión que falla sólo al final
cuando la acción sustituye a los diálogos y a un ambiente en el que
predominaba el terror psicológico, una actuación sobresaliente de
Robert Mitchum (cómo cambia la expresión de psicópata por la de
infeliz al verse acorralado en la última secuencia) y una estupenda
fotografía con un buen uso de luces y sombras.
La partitura está dentro del estilo
clásico de Herrmann, el que se ha escuchado principalmente en las
películas de Hitchcock. Una música acorde a su género por una
parte, pero también dedicada a la enfermiza mente del personaje
interpretado por Mitchum, y desde luego perturbadora.
Cuatro
notas descendentes componen el tema central que se escucha en la
obertura, primero por los metales y después por las cuerdas. Va
evolucionando a lo largo de la película en unas variaciones que
apoyan instantes de terror o de intriga o de acción .
En
el minuto 1,26, en la secuencia primera en Cape Fear convierte el
tema en un motivo lírico para pasar poco a poco, y de nuevo, al
ambiente de angustia y miedo. En este regreso al terror, en el minuto
4,45, las cuerdas, durante unos instantes, nos hacen escuchar el
chapoteo del agua producido por la barca que se acerca al refugio de
las protagonistas, un uso de sonidos onomatopéyicos como ya hizo en
otras de sus partituras, lo primero que viene a la memoria son los
violines de Psicosis en la escena de la ducha y la percusión que
daba vida a los movimientos de los esqueletos en Simbad y la
princesa.
El
tema principal se desarrolla durante más de diez minutos en la
secuencia final, aumentando tanto el ritmo como el tono en el momento
culminante de la pelea entre los personajes de Mitchum y Gregory
Peck.
Aquí el enlace: http://www.youtube.com/watch?v=q38DDjczNFA
Coincidiendo
con la muerte de Ray Bradbury, veo Fahrenheit 451, la siguiente
partitura de Herrmann que quiero comentar. Una sencilla casualidad..
Fahrenheit
451 (Truffaut, 1966) ha perdido parte de su valor cinematográfico en
lo que se refiere a la puesta en escena, no así en el
mensaje-denuncia de un mundo dominado por el igualitarismo trivial e
inculto al que lleva la ignorancia, la falta de capacidad crítica y
la incultura fomentadas por el Estado mediante el aislamiento, el
miedo o la violencia.
Durante
los años sesenta y setenta se produce un cambio importante en la
música de cine, el clasicismo va siendo sustituido en gran parte por
la utilización de melodías sencillas, aportaciones de otras músicas
como el jazz o el pop.... La música de Herrmann también evoluciona
hacia unas características más cercanas al impresionismo, como
sucede en Fahrenheit 451 o al jazz, caso de la partitura de Taxi
Driver.
El
ambiente futurista de la película precisaba, según el director, de
una partitura de igual signo. Por otra parte consideraron que la
banda sonora apoyaría más la historia si ofrecía un contraste
entre la gravedad de la situación narrada (el totalitarismo
reflejado en la quema de libros por un ejército de bomberos y la
caza de los lectores y poseedores de libros) y una música suave en
consonancia con el personaje femenino, una mujer militante pero
pacífica, tranquila e idealista al igual que el mundo en el que
viven las personas que han escapado a la persecución estatal y que
defienden la perdurabilidad de los libros aprendiéndolos de memoria.
En
los títulos de crédito está el Herrmann de siempre con su halo de
misterio y su atracción hipnótica en un estilo similar al de
Vértigo.
Un
Herrmann algo más diferente es el que acompaña el trayecto del
coche de bomberos y la quema de los libros requisados, apoyando la
acción con contundencia.
Emotividad,
paz, reposo en la parte más hermosa de la partitura, la secuencia
final, cuando vemos a los hombres-libro paseando, sentados o en su
intimidad. La fuerza que va adquiriendo al final refleja el triunfo
o, al menos, la fuerza de la libertad sobre el totalitarismo.
Taxi
Driver fue la última película para la que Herrmann compuso, murió
poco después de grabar su partitura.
Se
trata de la historia de un veterano de Vietnam que no soporta el
ambiente sórdido de las calles que transita de noche con su taxi, de
sus traumas, de sus intentos fallidos para integrarse en la sociedad
y de su camino inevitable hacia la violencia final. Es para mí la
mejor película de Scorsese cuya obra, en mi opinión y exceptuando
los documentales musicales, que no he visto, ha perdido calidad a
partir de la realización de Uno de los nuestros dejando dos
películas que, en contra de una buena parte de la crítica, me
parecen sólo pasables: Casino y Gangs of New York.
El
argumento de la película y el papel que juega en ella la ciudad
precisaba de una partitura cercana al jazz. Herrmann no había
compuesto anteriormente nada en este estilo y pidió ayuda a un
músico amigo: Christofer Palmer que arregló una melodía antigua de
Herrmann y que fue utilizada como tema principal. Es una melodía
maravillosa en la que el saxo, acompañando la soledad del
protagonista, hace que sintamos una cierta simpatía y comprensión
hacia éste.
En
contraste con la calidez de este tema está el que subraya las
dificultades psicológicas del personaje protagonista con un
importante uso del arpa y que también se utiliza, con una
estructura diferente, al final de la película.
Un
elaboradísimo fragmento es el que apoya la secuencia de los
asesinatos. Las sonoridades que varían desde lo sombrío de las
cuerdas, a la dureza de la percusión y al dramatismo de los vientos,
que utilizan en parte el tema principal de la película en un tono
más sórdido y desesperanzador, se alternan y se fusionan
introduciéndonos en el horror, la tensión y la angustia conseguidas
tanto por Scorrsese como por Herrmann.
5 de junio de 2012
Bernard Herrmann (5). La aventura y la fantasía
Uno de los cambios que hay en las
bandas compuestas para los films de aventuras de Herrmann es la
variedad y el aumento de los instrumentos de la orquesta: xilófonos,
órganos y gran número de instrumentos de viento metal.
Simbad y la princesa
¡Qué bien me lo he pasado! Simbad y
la princesa es una película entretenida, encantadora, con una dosis
de ingenuidad que te traslada a la infancia y con unos monstruos
maravillosos diseñados y construidos por un genio de la animación:
Ray Harryhausen. La secuencia del enfrentamiento entre Simbad y el
esqueleto es perfecta, preciosa y engancha de tal manera que no se
pueden retirar los ojos de la pantalla ni por un segundo. Lo único
que no me gustó fue la interpretación de Kathryn Grant en el papel
de la princesa.
Obertura en la que a pesar de sus
toques orientales está patente el estilo de Herrmann en la
utilización romántica de las cuerdas y en las repeticiones que
introducen al espectador en el suspense y en este caso en la
aventura.
Genial, en la escena de la lucha entre
Simbad y el esqueleto, la utilización del xilófono sirviendo de
soporte a los movimientos del esqueleto y al choque de las espadas y,
de nuevo, de vez en cuando, los toques de intriga y de acción.
El viento y la percusión utilizado en
los momentos de acción como el primer encuentro con el cíclope.
Viaje al centro de la Tierra
Viaje al centro de la tierra es algo
más floja que Simbad y la princesa pero también derrocha
imaginación. Y además está James Mason..Por cierto que vaya
despiste el mío, me sonaba cantidad Diane Baker en un papel mucho
menos tierno hasta que la recordé intentando ligarse a Sean Connery
en Marnie, la ladrona, ni comparación ese personaje y esa
interpretación con la más convencional de la novia de Pat Boone en Viaje al
centro de la tierra.
Su banda sonora es totalmente
descriptiva y muy diferente a las otras composiciones que conozco de
Herrmann.
Hermann prescinde de la cuerda, tan
utilizada e imprescindible en la mayor parte de sus composiciones.
Utilizó, además del viento y la percusión, cinco órganos que en
la obertura parece que cumplen la misma función que las cuerdas de
sus otras composiciones, pero que irá aportando una sensación más
de irrealidad y solemnidad que de terror o intriga.
Predominan los tonos graves que, junto
con la utilización del órgano, proporcionan la solemnidad propia de
la majestuosidad del paisaje y su grandiosidad frente al hombre:
amanecer ante el pico desde el que el sol iluminará la entrada hacia
el centro de la Tierra , y, por otra parte, un ambiente religioso
apropiado para la estancia entre las ruinas de Atlantis.
Utilización descriptiva también en
las secuencias en las que participan los monstruos y ante los
peligros que van surgiendo durante la expedición, algo que ya había
hecho en la partitura de La isla misteriosa, más suaves en la
secuencia en la que Pat Boone se pierde en un paisaje salino, muy
bello por cierto, o en momentos en que las circunstancias dan un
respiro a los expedicionarios.
Así hasta la apoteosis final con los
protagonistas expulsados por fin a la superficie desde el interior de
un volcás, la música sube de tono al mismo tiempo que la lava
remonta a los personajes hasta el exterior..
Jasón y los argonautas
Jasón y los argonautas me ha
decepcionado un poquito. Le falta garra, los actores son malos. En
cambio la lucha de los tres argonautas con los esqueletos es
estupenda, éstos y el de Simbad y la princesa son los mejores
personajes de Ray Harryhausen. Sin Harryhausen y Herrmann la película
habría quedado en algo muy mediocre.
El preludio es más convencional, menos
personal de lo que acostumbran a ser los de otras películas de
Herrmann.
Los mejores fragmentos son los que
acompañan a las criaturas de Harryhausen., como ya sucedía en
Simbad y la princesa.
El vuelo constante de las arpías, sus
movimientos reiterativos haciéndole la vida imposible al ciego
Fineo.
Los movimientos lentos y pesados del
titán Talos.
Los vientos dan vida a la hydra y
provocan el sentimiento de terror, acompañan la sinuosidad de sus
movimientos, su lento avance hasta alcanzar a Jasón.
Y al final, el ritmo vertiginoso, la
percusión convirtiendo la lucha contra los esqueletos en una de las
mejores secuencias de la película, proporcionándole una veracidad y
un realismo rotundos.
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