6 de mayo de 2010

Rossellini: Un pilota ritorna







Hoy, en mi pantalla del cuarto de estar, he comenzado un ciclo sobre Rossellini. Hace ya un tiempo que, de vez en cuando me regalo uno: Ford, Cassavetes, Hitchcock, Wilder…

Un pilota ritorna es el segundo ¿o tercer? largometraje de Rossellini. Se desarrolla durante la batalla de Grecia en la 2ª guerra mundial. Es una película de 1942, con un guión de, entre otros, Antonioni y el propio Rossellini, basado en una idea de Mussolini y con la música, ya, de Renzo Rossellini. Teniendo en cuenta el momento de su rodaje y de quién provenía la base del guión sorprenden algunos elementos de la película, por ejemplo y, sobre todo, la imagen que da de los soldados ingleses que vigilan el campo de concentración donde el protagonista está prisionero, una imagen de humanidad que choca con el maniqueísmo que aparece no sólo en la mayoría de las películas realizadas sobre la 2ª guerra mundial (o sobre otros conflictos) sino, incluso con los estereotipos alemanes de Roma, ciudad abierta

La primera parte de la película es la más floja, tiene unas buenas escenas aéreas pero es lo más previsible que se pueda encontrar en un cine de este tipo: sabes antes de que suceda que el personaje que habla de un futuro hogareño y sencillo va a morir minutos después, las bromas entre los aviadores, la imagen de seguridad, “virilidad”, valentía que dan los soldados es la típica de un cine hecho para gloria de un ejército y de una ideología (sea cual fuere). 


Pero hay un cambio, casi diría radical, en la segunda parte: humanidad en el ejército inglés y en los civiles del campo de prisioneros (fuera de la realidad en muchos momentos, casi la contrapartida a la primera parte), algunas escenas hermosas no sólo fotográficamente: la imagen de una madre preparando un emplaste para su hijo enfermo y un trabajo cinematográfico que parece hecho más a conciencia y de manera más personal en las tomas, por ejemplo, de los prisioneros caminando bajo el ataque de las fuerzas del Eje y en los interiores de los refugios. 


La historia sentimental que se muestra en la película no parece estar tomada con demasiada importancia; los personajes, aquí también, son la típica pareja que se enamora en circunstancias trágicas y que no tiene futuro; en realidad el final deja totalmente a un lado esa historia como si fuera una anécdota más dentro del episodio bélico.

El tema de la cercanía o no de Rossellini al régimen fascista no me interesa demasiado. A veces, cuando juzgamos a los creadores por motivos políticos o de connivencia o adaptación a regímenes dictatoriales se nos olvidan las dificultades de la vida diaria, de la necesidad de  hacer cine (fácil ejemplo el de buenos actores españoles que participaron en un cine sin ninguna calidad durante la dictadura de Franco), o incluso la propia ideología ¿quién sería el insensato que dejaría de disfrutar de la prosa de Celine, por ejemplo, por sus ideas políticas, o de disfrutar, por poner un caso español, de alguna de las obras de Jardiel Poncela (y aquí rindo un pequeño homenaje a mi amigo Francisco, tantas veces sólo en su reivindicación de éste escritor), relacionado tantas veces con el franquismo, simplemente porque publicaba y en sus obras no se enfrentaba a la dictadura, o porque cuando regresó a España aceptó, equivocadamente o no, la dictadura del gobierno de Franco a causa de su decepción por el Frente Popular.

4 comentarios:

ruben dijo...

Poder acercarse a una obra sin que pese la ideología del que la escribió.Juzgar sólo su arte. Me temo que aquí en España han de pasar todavía muchos años.
Besos

Ana Jordán Davia dijo...

Chica, no sé nunca si estás o no, creo que te ven como una guiri, cámara en ristre, admirando con ojos nuevos lo que uno ni siquiera ve.
¿Otra cosa porqué no puedo llevar tu blog al mío?, me dice que la url no es la corecta, ¿pero si sólo copio y pego?

Noches de luna dijo...

No tengo ni idea, Ana, de por qué no puedes enlazarme, a no ser que estés utilizando la dirección antigua. En cuanto a lo de la cámara, hace meses que no hago una foto, vivo de las rentas.
Besos

Noches de luna dijo...

Rubén: creo que tenemos un amigo en común, se llama José Luis. El mundo es así de pequeño
Un abrazo
Victoria