30 de noviembre de 2010

Un mero murmullo



Paseando por el olivar escucho en Videodrome, de Radio 3, fragmentos de Mi nombre es Joe y Solas. Mi nombre es Joe es la historia de un ex-alcohólico que se dedica a ayudar o colaborar con la gente joven de un barrio marginal, mientras él poca ayuda recibe de una sociedad que no perdona las equivocaciones ni los malos pasos. “Algunos no pueden ir a la poli, algunos no pueden pedir un crédito en el banco, algunos no pueden cambiarse de casa y salir de aquí, algunos no pueden elegir” le dice Joe a Shara, una asistente social que intenta ayudarle pero que no es capaz de penetrar en la realidad profunda de su existencia, pertenece a otro entorno y no puede traspasar la frontera que separa el mundo de Joe del suyo. 


En Solas, María, otra mujer maltratada por su infancia bajo la brutalidad de un padre alcohólico, por su trabajo, por su relación con un hombre para el que sólo es un objeto sexual, no halla más ayuda que la del alcohol hasta que encuentra la amistad de un vecino, un anciano también cargado de soledad al que le ha acercado su madre, una tercera solitaria con una sabiduría de las pequeñas cosas cotidianas y una humanidad de las que hasta ese momento carece María. Joe y María, perdedores solitarios y marginados sin posibilidad de elegir.

¿Y? pues que poco hago fuera de mis cosas, que soy una afortunada que vive una vida cómoda con tal número de posibilidades de elección que en ocasiones parece que me falta tiempo, y que quizá tendría que salir de mi burbuja al mundo. Pensamientos que se me cruzan de tarde en tarde, en un manso murmullo y que se quedan guardados en un rincón hasta que algún detalle en una conversación, en algo que escucho o veo los saca a la luz de nuevo. Entonces se pasean por mi corazón y mi cabeza dejando mi ánimo un tanto menguado y luego regresan a su rincón sin apenas dejar rastro.



8 comentarios:

Ana Jordán Davia dijo...

Te veo tan filosófica como siempre, menos mal que el día fatídico está cercano y te vamos hacer aterrizar en la realidad más mundana y dejar las dudas en el baul de los recuerdos, como máximo llegarás a cantar ka canción eso si no terminas en encefalográma plano,
Besitos.

Noches de luna dijo...

Bueno... Creo que algo menos "filosófica". Demasiados problemas de calefacción, de sonido, de cancelas... Así que los pies en la tierra ya. Para el encefalograma plano creo que poco me falta, voy a tener que leer a Caperucita, ver Bambi y escuchar a Los Brincos, a otra cosa no sé si llego.

Besos hasta el día fatídico, sólo falta una semana.

poemas de ruben dijo...

He colgado un poema de la miseria en mi blog y al terminarlo me ha pasado como a tí que vuelves a tu rincón, a tu olvido.¿Somos afortunados?
Besos

Noches de luna dijo...

Pues sí, parece que a muchos nos sucede lo mismo, damos al interruptor, apagamos y nos vamos con nuestra Heineken correspondiente. Las estadísticas son tan frías que no es difícil deshacerse de ellas, son sólo números sin rosto y ademas números que vemos cada día.

Emociona,y mucho, tu poema en esta ocasión. Me lleva de nuevo a las estaciones de autobús de Malí, de Niger, de Malawi, a las aldeas de Tibet o de los Andes bolivianos, etc. Viajera, pero al fin y al cabo con la Heineken esperándome a la vuelta de la esquina.

¿Afortunados?

Besos

Anónimo dijo...

Hola pequeño saltamontes

Vuelvo ahora mismo de dar un paseo por los olivos y creo que es mejor que no te haya visto pues no hubiera sabido más que llorar. Quizás sea por la depre navideña

Deseo que pases unas buenas fiestas junto a todos los tuyos y que el año próximo te traiga todo lo mejor.

Un beso

Noches de luna dijo...

Feliz Navidad para ti también y para tu gente. Mi paseo por los olivos es bastante más temprano. Ya veo que la Navidad sigue dejándote un poco nostálgico.Yo con los veintisiete que nos juntamos poco tiempo tengo para nostalgias, sólo ahora que me he quedado sola

A mí sí me habría gustado verte, lágrimas aparte.

Un beso muy fuerte del pequeño saltamontes (cómo me gusta que me llames así)

rubén dijo...

Siempre te reclamo Victoria.Vi ayer "La chica del puente" y dentro de lo lírico que soy, de lo frágil, me pareció una pequeña joya en la empalogasa comedia del cine actual.Es francesa, del que hizo La mujer de la peluquera.Tenía en mente un poema sobre una estrevista que le hicieron a un lanzador de cuchillos del circo Raluy y al verla me hizo ser diana y cuchillo a la vez.
Felices días

Noches de luna dijo...

Hola Rubén. No he visto La chica del puente pero me la apunto ya a ver si la localizo. Tiene buena crítica y buen aspecto.

Espero leer tu poema pronto. Creo, ojalá, que en unos días mi casa y mi vida cotidiana se serenen un poco, que las obras y los trabajos sean menos acuciantes, entonces intentaré volver a escribir.

Un beso, poeta, y feliz Navidad.