Hace tiempo que en mi vida no existen retos, retos como aquellos a los que podríamos llamar transcendentales en la propia vida, o retos que cuestionaban mi comodidad, o bien retos que convocaran a la necesidad de sentarme en el escalón, frente a la huerta y hablar conmigo, escucharme o dejar que los sentimientos, las ideas vagaran ante mis ojos fijos en el infinito sin ver más allá de lo que corría por mi ánimo. A veces los echo de menos, pero...¡qué tranquilidad que se hayan convertido en algo tan pequeño como levantarme temprano, trabajar en la huerta, o podar los frutales! ¡Qué difícil es saber dónde está realmente la línea que separa lo que mi cuerpo me pide y lo que es mi propia pereza! A lo largo de las años dejé sucesivamente de montar en bici -¡las cervicales!-, de correr, -¡las lumbares!-, de subir a la montaña, -¡el pinzamiento, la CPK!- de viajar, -¡ah, pero todavía viajas!-, de buscar una nueva amistad a través de internet, -¡no hay nadie que merezca la pena!-... y así sucesivamente. Razones, quizá excusas para todo. Llevo dos semanas sin salir de casa nada más que para pasear por los campos de alrededor. Si sigo así me voy a convertir en una ermitaña. Pero es que me gusta estar sola. ¿Cosas de la edad? ¡Ay, que ese va a ser el problema, la causa de mi falta de batería! Pobrecita de mí, que me hago mayor. El paro aumenta, los servicios públicos llevan camino de desaparecer, Camps es no culpable, Garzón lleva camino de serlo, la gente no se entera de qué va la vaina o se excusa diciendo que tenemos lo que nos merecemos (yo también lo dije anoche), el planeta se va al carajo, y si pensamos en el sur... para qué seguir. Da miedo, mucho miedo, pero a mí se me descarga la batería porque me doy cuenta de que pasan los años ¡pobrecita de mí! Necesito un 15M particular para despertarme y volver a la realidad.
¿La realidad? ¿Cuál es? ¿lo que me dice mi ombligo cuando le miro o lo que me dice mi mente cuando razono? Tirar un piedra al estanque y esperar a que el agua vuelva a detenerse.


1 comentarios:
No nos alzamos la voz en el espejo. Cansados, callamos .Es la herida del tiempo que nos ovilla .Todos somos niebla. Pasan monótonos los días. Mejor no hacer esfuerzos, demasiada existencia para dejar un rincón de la nuestra. Sólo algo excepcional llámese arte, belleza ,amor, puede sacarte del tranquilo círculo pero cada día hay más niebla.
Un beso
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