13 de enero de 2010

La Toscana y el Véneto



Venecia, 23 de octubre


No me apetece escribir. Sólo unos apuntes para poder recordar más adelante algún detalle del viaje.


La Toscana, bellísima en otoño.


Siena, la Piazza del Campo llena de gente sentada en el suelo tomando el sol; se echa de menos a sus vecinos, salta a la vista que prácticamente todos los que paseamos por los alrededores de la Piazza somos turistas, viajeros.








San Gimignano, una pequeña ciudad medieval muy bonita, conocida sobre todo por sus catorce o quince torres, algo curioso pero en realidad poco interesante a lado de sus plazas y sus calles.






Florencia, llueve; la galería de los Uffizi sigue tan mal organizada y casi tan oscura como hace quince años pero no importa; a pesar de que cuando entro estoy tan cansada de hacer cola que casi he perdido las ganas de pasearme por sus salas, en seguida, nada más acercarme a Botticelli, toda yo estoy dispuesta ya para empaparme durante dos horas de las bellezas que aquí se albergan. Florencia, como Venecia, es un lugar al que regresar una y otra vez, a pesar de sus aglomeraciones y de lo caras que se venden.





No había estado en Verona hasta ahora, es una ciudad acogedora y tranquila, además de hermosa; paseamos hasta la casa de Julieta, su patio está lleno de adolescentes que se quieren retratar junto a su estatua, y en el teatro romano un grupo de secundarios, con profe marchoso incluido, hacen que se me vuelva a caer la baba mirándoles ahora que no tengo que currar con ellos.



Por último, Venecia. Sigue lloviendo. La luz, el mar, el pavimento tienen un brillo gris que hacen que Venecia esté aún más bonita. Dormimos en el roof del aparcamiento de Piazzale Roma, así aprovechamos los 24 euros que nos cuesta, estemos dos o veinticuatro horas. Venecia se ve preciosa desde aquí.








2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola pequeño saltamontes

Si, ya lo has dicho al principio; que no te apetece escribir, pero despachar la Toscana y el Veneto con tres frases me parece superarse. Vamos, que no es que estés perezosa, es que estas perra, pero que muy perra.

Estuvimos en Navidades por el Veneto. Ya te contaré si es que mi pereza no impide el escribirte.

Un beso

Noches de luna dijo...

Pues tienes razón, pero no es que no me apetezca ahora, es que tampoco me apetecía antes. Fíjate en las fechas de los escritos, chavalote. Sólo quiero tener algunas líneas y unas fotos que me recuerden los lugares por los que pasamos.

Leí tu correo. Sigue venciendo la pereza que yo haré lo mismo cuando termine el viaje que va a ser ya mismo.

Un beso del pequeño saltamontes.