16 de noviembre de 2015

Mi chico el fotógrafo

Tokio, 15 de noviembre de 2015


Me gusta fotografiar a mi chico cuando él está ensimismado haciendo sus fotos y no se entera de lo que hago yo, sale más guapo si le pillo descuidado porque no tiene paciencia para posar más de un par de minutos, no como yo que poso y poso, "un momentito, otra más" "espera, ponte de nuevo " etc. etc.

A Alberto no le interesaba el museo en el que estaba representada la vida en los barrios populares durante la época del último gobierno militar en el siglo XIX, cuando el emperador vuelve a asumir el poder, así que me fui yo sola. El museo es una delicia, el primer piso, nada más entrar, es una calle por la que caminas y encuentras una casa y distintos establecimientos, herrería, tienda de golosinas, taller textil... Se puede entrar en los recintos y tocar todo, abrir los cajones para ver qué guardan, incluso levantar las tapas de las ollas y encontrar la representación de las comidas. Reconozco que en este tipo de museos me vuelvo niña y me lo paso en grande. Pero no sólo me sucede a mí, en el segundo piso, dedicado a épocas posteriores, en una sala llena de juguetes y dedicada también a los juegos de mesa, adultos de cualquier edad y por supuesto los niños hacen lo propio. Algunos de los juguetes eran los mismos que utilizábamos nosotros en España.

Es domingo y en la entrada del parque el público rodea a un grupo de contorsionistas, actores y malabaristas que trabajaban al son de la música, precioso.





























2 comentarios:

Beatriz Bastante dijo...

como mola, a mi me hubiera gustado verlo. Besos.

Beatriz Bastante dijo...

como mola, a mi me hubiera gustado verlo. Besos.